santi

santi en keseyo 04 de Octubre de 2017

Democracia ¿sobrevalorada? de paseo por china

Soy argentino, tengo 23 años, he vivido innumerables campañas electorales. Hubo momentos en los que me quejé del fervor con que se viven los procesos proselitistas, el abrir Youtube y fumarme 3 políticos al hilo prometiendo que todo va a ser mejor si deposito su boleta el día D. Creo que mi origen y mi edad determinan mi concepción de lo que es un buen gobierno y dado lo que soy, en mi ecuación no puede faltar la democracia

Por mucho tiempo lo creí así a rajatabla. Pero este verano las dudas incumbieron en mi sólida socialización occidental. Durante mi recorrida por China, el gigante asiático, derribe más de un prejuicio sobre lo que es vivir en un país donde se vota pero siempre gana el mismo, osea lo que es vivir en una dictadura.

No recuerdo en que temporada fue, pero mirando House of Cards escuché a Frank Underwood decir "la democracia está sobrevalorada". Pense en que era una frase muy potente y que iba muy bien con ese personaje maquiavélico encarnado por Kevin Spacey, el cual hace lo imposible con tal de ascender en la escalera del poder de Washington. Pero nunca se me ocurrió plantearmelo en serio, por lo menos hasta hace unos meses.

Cuando llegué a China, en diciembre de 2016, no sólo vi masas de gente hablando un idioma inentendible, ví una sociedad muy diferente a la que tenía en mente. Mi definición de ese país era el de una dictadura, donde no se puede usar Google (ni sus servicios, es decir, Youtube, Gmail, Google Maps, etc) y donde se fabrican la mayor parte de los objetos de consumo del mundo. Tenía en mente una sociedad donde había miedo por decir lo que se piensa, dónde el gobierno hace lo que quiere porque al fin y al cabo no depende de las encuestas para saber si en 2 años le va bien en las elecciones. En fin, trataba de trasladar un poco las nefastas experiencias de las dictaduras latinoamericanas. Pero me encontré con otro mundo. 

Aterricé una gélida tarde de diciembre en el aeropuerto internacional de Shanghai y mi primera impresión fue de sorpresa, en el mostrador de atención al cliente no hablaban inglés. Esto fue el inicio de lo que después mis ojos verían con el pasar de los días, los chinos no piensan en el mundo y sus avatares, su mundo son ellos. Me asombré al ver los rascacielos de la bahía de Pudong, era un claro fenónemo de acumulación de riqueza, pero al fin y al cabo no era muy diferente de otros países democráticos exitosos en la arena comercial. 

En mi mente me preguntaba... Si a estos chinos les va tan bien económicamente, ¿porqué no se les ocurre exigir la democracia? ¿porqué no organizan una revolución?.

Paseando vi ancianos bailando en el parque, jugando a las cartas, haciendo deporte. Observé como la gente practicaba caligrafía en las veredas, como andaban a cualquier hora de la noche y dejaban sus bicicletas sin atar en las estaciones de subte. Rápidamente se me cruzó compararlo con la Argentina, dónde la gente cada vez se encierra más en sus casas por la inseguridad, donde la economía no termina nunca de arrancar y tiene preocupados a todos, donde la polarización se materializa en discusiones e insultos diarios. Y no es que no se puede ser feliz en nuestro país, pero sin dudas tenemos algunas cosas no tan positivas que me costó ver en el gigante asiático. 

La democracia es algo con lo que nací y desde chico me enseñaron a respetar, es algo que nos debe enorgullecer y debemos defenderla. Pero muchas veces me pregunté si alguien se había puesto a pensar que había que defender. Porque ante la simple pregunta de qué es la democracia viene una respuesta casi automática de "es poder votar y elegir quien nos gobierne" matizada con los recuerdos de los procesos defactos vividos durante décadas en nuestro país. 

Ajá, entonces somos una re democracia. Pero después pregunto como ven a nuestro país y todo el mundo tira una pálida, que los K, que Macri, que la inseguridad, que la economía, que esto no cambia más, etc. Si, es verdad que cumplimos esa definición procedimental de democracia, pero hay algo que nos está faltando como régimen político. China me mostró algunos razgos, y creo que viene por el lado de la rendición de cuentas.

Accountability, o rendición de cuentas en español, es un término que se usa en definiciones alternativas de democracia para denotar regímenes donde el pueblo tiene la capacidad de mantener a raya al poder político. Aunque parezca raro, China tiene mucho de eso. Cuando el país decicidió abrirse al mundo, la vorágine de inversiones y negociados dió lugar a un complejo sistema de corrupción estatal y enriquecimiento ilícito por parte de los funcionarios. Con el tiempo los líderes del Partido Comunista se dieron cuenta de que la situación era insostenible e iniciaron una campaña de "limpieza" del aparato estatal, para luchar contra la corrupción y evitar una revolución social. Allí nació el gérmen del accountability, de pronto se materializó la poder de la gente en un poder político más responsable

De la lucha contra la corrupción nació el entendmiento del Partido Comunista de la necesidad de legitimidad frente a su pueblo. A diferencia de los Estados occidentales, donde la gente reclama cuando se entera de un caso de corrupción, en China el PC se autoregula, porque sabe que no puede permitirse un escándalo. La gente los apoya por el éxito económico y el acceso al consumismo, pero con el pasar del tiempo eso se convirtió en un estándar y la gente comenzó a tolerar menos otro tipo de comportamientos. 

Ahora el gran proyecto político es hacerle frente al cambio climático. Durante años China hizo caso omiso a las teorías del calentamiento global ya que nada podía interponerse en sus ambiciosos planes industriales. Hoy en día pueden pasar semanas enteras donde Beijing no vea la luz del sol de manera directa y todo se debe a las nubes de contaminación atmosférica. La sociedad china ha demostrado su descontento y el gobierno puso manos a la obra para sancionar a las companias que no respeten los estándares de cuidado ambiental. La gente dice, sus representantes hacen.

Volviendo a nuestro país esto del accountability se hace más complicado y no tiene que ver con quién gobierne sino con nuestro sistema político como un todo. Nuestro entendimiento de la democracia como algo procedimental daña el esquema, otorga un poder supremo a quién logre la mayoría en cada elección y da un cheque en blanco para gobernar. De vez en cuando nos sorprendemos por un acto de corrupción, pero la cosa sigue más o menos igual. Y es que nuestros gobernantes no tienen nigún incentivo en autolimpiarse, ya que la gran mayoría vivirá del Estado durante décadas, ya sea como legislador o como parte del poder Ejecutivo. La división de poderes es algo meramente formal, ya que los legisladores debaten menos de lo que hacen por bajada de línea política y la justicia parece tener unos tiempos de acción más que criticables. En suma, no somos tan democráticos como pensamos, y encima no estamos contentos de como somos. 

Sin dudas mi viaje a China me ayudó a desterrar la dicotomía de Democracia - Dictadura que adquirí durante mi juventud. La cosa es mucho más compleja, la democracia es mucho más compleja. Sigo siendo pro democracia, pero de una versión mejorada de la que tenemos actualmente. Una donde los políticos compitan entre sí para ofrecer la mejor versión de la casta política y que no sea un mero show electoral donde todos terminan viviendo del Estado y se diferencian sólo por la boleta. Una donde las instituciones sean algo que se valore, donde no haya fenómenos populistas que con relatos se lleven puestas las reglas de juego. 

Hace más de 30 años que vivimos en democracia pero seguimos con los mismos problemas, no tiene que ver con quién elegimos, tiene que ver con como reaccionamos frente a la falta de respeto que nos tienen en el día a día. Tal vez si exigimos a nuestro gobernantes un poco más nos embarquemos entonces en un camino de verdadera democracia.

¡COMENZÁ A ESCRIBIR AHORA!

Todos pueden formar parte de Verum. Creá tu cuenta y comenzá a compartir tus opiniones.

Comenzar
ARTÍCULOS RELACIONADOS
COMENTAR
  • No hay comentarios aún...